María de Quesada: «Hablar del suicidio desde la prevención salva vidas»

Jose Ruiz
10 min readApr 11, 2021

--

La periodista y profesora de yoga lucha por cambiar el paradigma de la comunicación sobre el suicidio en los MMCC y busca dar visibilidad a este tabú con el proyecto La niña amarilla

Foto: Sandra Tornero

Hace cuatro años, mientras vivía en Estados Unidos con su familia, hizo una formación de yoga, donde un compañero suyo contó en la presentación al grupo una experiencia similar a la que ella había vivido, seguidamente quiso ayudar a otras personas que hubieran pasado por algo semejante o que pudieran hallarse en una situación de vulnerabilidad en su vida, ahora o en el futuro. “Sentí que quería librarme de la culpa y la vergüenza, ayudar a otras personas a hacer lo mismo y cambiar el paradigma de la comunicación del suicidio en los MMCC para ayudar a prevenir más muertes”.

Ella es María de Quesada (València, 1979), periodista y profesora de yoga. Se intentó suicidar cuando tenía 15 años y, desde aquel momento en el que estaba lejos de su hogar y un desconocido se abrió de par en par, relata con valentía su historia con la voluntad de prestar su mano a aquellas personas que tienen dentro de sí mismas pensamientos suicidas, visibilizando este problema de salud pública, que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), es la primera causa de muerte externa en España. En 2020, año de más suicidios en el país desde 1906, hubo 3.941 fallecidos, un 7,4 % más que en 2019.

A pesar de estar contribuyendo a una sociedad mejor, tiene que pasar por el trago amargo de recordar algo tan duro tantas veces. “Unos días es más fácil que otros, eso es cierto. Sin embargo, en los días bajos, mi motivación sigue siendo mucho mayor que yo y necesaria. Porque se dirige al bien común”, comenta María, que añade: “Eso me hace reafirmarme en mi decisión y seguir adelante con el proyecto, porque me sale del corazón hacerlo”.

Cuando decidió compartir esa etapa de su vida con su entorno más cercano, empezó a acudir a terapia psicológica para tener un acompañamiento emocional, que, ahora mismo, se hace primordial con el desarrollo del proyecto La niña amarilla, iniciativa que nació como un libro por la necesidad de comunicar la importancia de la prevención en torno al suicidio y que se expandió como una organización sin ánimo de lucro, con fines sociales, presidida por ella, que está acompañada por las profesionales de la comunicación Desirée Tornero, que hace de tesorera, y Cristina Martínez, que es la secretaria.

Además, mi práctica diaria de yoga y meditación me ayudan muchísimo cuando hay momentos complicados y cuento con el apoyo de mi familia, que está conmigo siempre en el camino. Me siento muy afortunada”.

Desde que comenzó a contarles lo que sintió a su pareja y a sus amistades, el proyecto de La niña amarilla surcó la sien de María como una estrella fugaz en un sueño nocturno en el que vio un libro, donde ella misma y muchas más personas narran sus relatos, y que llevaba ese rotulo por bandera. “Creo que mente y corazón se unieron en ese momento para ver nacer este libro de historias suicidas contadas desde el amor para convertirse en el proyecto que es hoy”. Y hoy es “una asociación para la prevención del suicidio con la que estamos ofreciendo ya talleres para profesionales de la comunicación y que quiere llegar a diferentes ámbitos de la sociedad como el educativo, el cultural y el social. La vida es pura magia si estamos atentas/os a las pequeñas señales que nos da”.

Convencida que el suicidio ha sido condenado por el cristianismo y evitado en la conversación social en la sociedad cristiana de occidente, remarca que, en España, hasta el año 1983 no se enterraban en el cementerio a las personas que se habían suicidado y que en el 563 se privaban a los suicidas de suelo santo en su canon 15 del Concilio de Braga. “Con ese bagaje en nuestra sociedad, que todavía observa un profundo vínculo religioso, el rechazo hacia esta conducta en el ser humano es hoy muy elevado”, señala, añadiendo: “Las familias afectadas por un suicidio sufren por perder a su ser querido y, además, por el estigma social. Sin embargo, sabemos que por mucho que lo ocultemos y no hablemos de su existencia no deja de ocurrir”.

Foto: Sandra Tornero

Hablar de suicidios en los medios sin cautela y con sensacionalismo provoca el efecto contagio o efecto Werther, que recibe su nombre de Las penas del joven Werther (1774), novela de Goethe. La obra del alemán versa sobre un joven enamorado que se acaba suicidando y este suceso provocó una oleada de suicidios entre los lectores. Pero también se sabe que “hablar del suicidio desde la prevención salva vidas”. Un ejemplo de ello se extrae de La flauta mágica, de Mozart. Es el efecto Papageno, que consiste en el cambio de opinión que se consigue gracias a un correcto mensaje que alienta e informa correctamente a la persona, alejando de ella la idea del suicidio. María, que recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los medios de comunicación y a la sociedad en general que hable del suicidio desde la prevención desde el año 2000, afirma: “Comunicar bien el suicidio es fundamental para convertimos en agentes sociales de prevención”.

El suicidio “es un tabú en la sociedad, suscita expectación al ser desconocido”, como “la muerte en general, el envejecimiento, la sexualidad y muchas enfermedades”. María argumenta que “el tabú crea una barrera que impide naturalizar temas que nos afectan e interesan todos los días. Nos priva de encontrar soluciones, de entendernos mejor y nos hace aislarnos socialmente”. Por ello, fue “la enorme necesidad de cambiar la tendencia en los medios de comunicación” lo que la llevó a realizar talleres para que los periodistas aprendan a informar sobre este hecho.

Tras las recomendaciones que dio la OMS a principio del milenio, explica que se está en el camino pero que se lleva mucho retraso. La cara visible de La niña amarilla hace hincapié en que los protocolos que han realizado el Ministerio de Sanidad y alguna iniciativa a nivel autonómico y local, como la Generalitat Valenciana y el ayuntamiento de Ontinyent, por ejemplo, están muy bien, pero que no sirven de nada si se quedan colgados en la web.

“La responsabilidad de las personas profesionales de la comunicación es la de convertirnos en agentes de la prevención del suicidio cuando informamos sobre él. Y para eso hay que aplicar las recomendaciones”.

La valenciana razona que el periodismo falla en el desconocimiento enorme que todavía existe sobre cómo informar sobre el suicidio y que, a día de hoy, no se forma en las universidades de Comunicación y Periodismo cómo comunicar el suicidio con enfoque preventivo. “Esto ocurre a pesar que hace ya 20 años que la OMS recomienda a los MMCC la importancia de comunicarlo y hacerlo de manera adecuada en el informe Prevención del suicidio: un instrumento para profesionales de los medios de comunicación. Y remarca que el documento recoge las principales recomendaciones sobre cómo centrarse hacia la prevención del suicidio en las informaciones. “Al no formase a los/las estudiantes desde la prevención y pensar que si lo comunica se produce el efecto Werther. El suicidio se ha silenciando durante demasiados años en los medios. Cuando no lo han silenciado, muchas veces la información se ha enfocado de manera inadecuada: sensacionalista, sin aportar recursos de ayuda ni desde un enfoque preventivo”.

Respecto a si está cerca la evolución positiva, piensa que ya está cambiando el paradigma, al menos observa una apertura de las universidades, las instituciones y los/las profesionales de la comunicación a cambiar la tendencia. “En junio de 2020, el Ministerio de Sanidad publicó un manual de apoyo a los MMCC para el tratamiento de este tipo de informaciones después la Agencia EFE sacó su propia guía, yo tuve la oportunidad de ofrecer, en noviembre de 2020, un taller online para profesionales a través de la Unió de Periodistes Valencians sobre este tema. Por su parte, el ayuntamiento de Ontinyent presentó su manual para el tratamiento del suicidio en los MMCC con la colaboración de profesionales de la salud y de la información”, detalla. Además irá el próximo mes de mayo a la facultad de Periodismo de la Universidad Cardenal Herrera-CEU de València a hablar a los/las alumnos sobre el tratamiento del suicidio en los medios. “Estoy emocionada porque es la primera oportunidad que tengo de hacerlo de manera presencial”.

Foto: Sandra Tornero

En su opinión, no se resaltan lo suficiente las cifras de suicidas que se pueden ver a golpe de clic en la OMS o en el INE, entre otras organizaciones. “Cada vez que alguna noticia o reportaje lo cuenta, se ven reacciones en las redes sociales de personas que no sabían de estas cifras. Es más, en muchas noticias sobre suicidios, no se destacan estas cifras”, detalla.

“No somos conscientes como sociedad de lo que significan estos números que son muertes. Estamos a una persona de una experiencia suicida, porque bien conocemos a alguien que se ha suicidado, que lo ha intentado o a alguien que lo ha sufrido en su entorno”.

Para la periodista, no hay término medio en relación al asunto de comunicar de ello viendo las cifras. ¿Cómo no se va a hablar? “Pues eso nos preguntamos muchas personas que sí somos conscientes y por eso tratamos de ponerlo en la agenda mediática de la sociedad”. Según la OMS, más de 800.000 personas se suicidan cada año en el mundo, lo que representa una muerte cada 40 segundos, siendo este el segundo motivo de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años.

Incluir datos de suicidios en el subtitular y tener un recuadro que apareciese en todas las noticias donde se dispongan contactos como el 112, el Teléfono de la Esperanza (717 003 717), el Teléfono contra el Suicidio (911 385 385) y la Red AIPIS-FAEDS, asociación dirigida a familiares que han perdido a un ser querido por suicidio, son algunas de las medidas que pueden dar un gran valor a la información.

Otra más es la fotografía, que teniendo en cuenta la cultura actual de lo visual, de clicar en un artículo solo porque la imagen de portada ha motivado, se atisba algo más arduo de modificar y más si se trata de una personalidad conocida. “La recomendación es ilustrar estas información con otras fotografías que no inviten a este tipo de comparaciones. De hecho, la recomendación es usar infografías con datos sobre suicidio que aporten una información complementaria y no añadan dolor al hecho terrible de por sí”, explica María, que sabe que esto en el periodismo cuesta muchísimo porque la foto ayuda a situar la información, pero sostiene que siempre ha de prevalecer la prevención del suicidio. “Si queremos sumar en efecto Papageno, hemos de cambiar nuestra manera de informar”.

Pese a la dificultad que acarrea remover las conciencias cuando la respuesta de mucha gente que oye hablar de suicidio es el silencio, ese obstáculo motiva más a la periodista porque sabe que ella y los que la acompañan están en el camino necesario. Sin olvidar que hay mucho por hacer y se debe hacer entre todo el mundo. “Todas las personas sufrimos intermitentemente en nuestras vidas; escucharnos ayuda, abrirnos es necesario para compartir y seguir. Porque todo pasa, nada es para siempre y el sufrimiento tampoco. Además, ahora la juventud ha de aprender que las vidas de Instagram son solo instantes, nada es lo que parece en el perfil de una red social”.

“Estamos aprendiendo a hablar del suicido y a no estigmatizar, y requiere tiempo. El paradigma está cambiando”. Aun así, María reclama y denominada como “fundamental un Plan Nacional para la Prevención del Suicidio que incluya más recursos sanitarios, educativos y sociales, campañas de publicidad que ayuden a romper el tabú, formación para profesionales de la educación, la salud y las fuerzas de seguridad, y que las universidades [Psicología, Periodismo, y Comunicación, especialidad de Psiquiatría, Enfermería, Publicidad y RRPP…] incluyan el suicidio en sus planes de estudio y que haya una visión holística del problema. No tapar parches, sino medidas concretas y dirigidas a salvar vidas”.

Foto: Sandra Tornero

Volviendo al proyecto de La niña amarilla, el libro, que saldrá en septiembre, con motivo del 10 de ese mes, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, recoge testimonios de personas a las cuales les ha incentivado una motivación diferente, pero sienten que todas “han querido librarse de la carga y la culpa de haber vivido una conducta suicida y, sobre todo, ayudar a otras personas a que la superen”, agregando: “El libro es un ejemplo de cómo el efecto Papageno puede actuar en nosotras, cómo puede salvar vidas. Si cuando salga publicado, salvamos a una sola persona de suicidarse ya habrá valido la alegría”. Atendiendo también a los “supervivientes”, que son aquellas personas que han perdido a un ser querido. En el blog de la asociación, se cuenta la historia de una madre que perdió a su hijo de diecisiete años por suicidio en 2017. “Es muy duro y no somos psicólogas, aprendemos cada día a comunicarnos con personas que sufren este duelo inmenso”.

María encontró un aspecto más en el universo en el que cree que puede aportar mientras sigue aprendiendo. Desde sus inicios en la comunicación, le motivó ayudar a otras personas y empresas a comunicarse. Luego emprendió el camino de dar clases de yoga porque a ella le cambió la vida y no se podía guardar esa “herramienta maravillosa” solo para ella. Dice todo esto teniendo en mente muchas ideas para que La niña amarilla vaya creciendo con un pódcast sobre prevención del suicidio, para seguir estudiando y hacer un posgrado en Suicidología y con otro libro sin haber parido aún el primero. Pero mirando al largo plazo, serena y con calma, correteando, yendo en bici, leyendo con sus dos criaturas, Alfredo y Julia, o riendo con sus seres queridos esperando a que se haga la paella, aunque la paella sea lo menos importante. “Sé que estoy haciendo lo que me dice mi corazón”, concluye.

**Todos los enlaces que se pueden ver en el texto han sido aportados por María de Quesada.

Sign up to discover human stories that deepen your understanding of the world.

Free

Distraction-free reading. No ads.

Organize your knowledge with lists and highlights.

Tell your story. Find your audience.

Membership

Read member-only stories

Support writers you read most

Earn money for your writing

Listen to audio narrations

Read offline with the Medium app

--

--

Jose Ruiz
Jose Ruiz

Written by Jose Ruiz

Periodista. Las pasiones que amo me matan. Escribir es una de ellas.

No responses yet

Write a response